D el resultado de las elecciones de Venezuela dependerá el futuro de esa querida nación, pero también el orden geopolítico internacional. Chávez, con su «revolución bolivariana» y la ideología del «socialismo siglo XXI», doctrina inventada por el alemán Dieterich en 1996 tras el derrumbamiento de la URSS, ha hecho de Venezuela su máximo valedor. Chávez anunció en el 2005 la antinorteamericana Alternativa Bolivariana para América (ALBA), a la que pronto se sumaron Ecuador, Bolivia y Argentina (por supuesto Cuba), frente a países mas independientes como Chile, Perú, Colombia y México. Así, Chávez ofreció una base regional sudamericana para que China, Irán y Cuba iniciasen líneas de cooperación. China ha lanzado al espacio dos satélites venezolanos, el Bolívar y el Miranda; Irán está ampliando las prospecciones petrolíferas en el Caribe, y Cuba intercambia sanidad por petróleo.
La Venezuela de Chávez es una potencia geopolítica que intenta competir con Brasil o México en Sudamérica, pero con carencias de productos básicos para la población, que tiene que importar en un 80 %, mientras los enormes beneficios de la exportación del petróleo se emplean en el proyecto bolivariano. Será importante cómo reacciona el pueblo al elegir quién lo gobernará los próximos seis años.