06 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Que un cargo público diga que las leyes y las mujeres están para violarlas es absolutamente inaceptable en un Estado de derecho. Hay cosas que van más allá de lo opinable y que no pueden ampararse en la libertad de expresión. No era suficiente que el personaje reconociese su error y pidiese disculpas, como ha hecho. Hay cosas que solo pueden terminar en una dimisión, como en este caso, o en una fulminante destitución.