No es que crean que padecemos falta de madurez y de responsabilidad. Ni mucho menos. Ni tampoco que el Gobierno practique el trilerismo de los silencios porque sí. No. Es que no quiere disgustarnos con el asunto de las pensiones. Y así no acaba de decirnos lo que va a ocurrir con lo que hemos ido ahorrando, con mucho dolor, a lo largo de la vida laboral y que el Estado se comprometió a custodiar hasta nuestra jubilación.
Sería de incautos creer que Mariano Rajoy desconoce a estas alturas el futuro de nuestras cotizaciones. Para eso es quien gobierna. Con acierto y decisión. Sería de ilusos pensarlo, sobre todo después de que Bruselas le haya «propuesto» que no las actualice y que se avance en su reforma. Rajoy sabe que más pronto que tarde el actual sistema va a pasar a mejor vida.
¿Por qué no lo dicen, entonces? Pues muy sencillo. No es por falta de respeto a los contribuyentes. Nada de eso. Es que son paternales. Como el papá que le oculta a su hijo de 15 años lo divertido y beneficioso que resulta el sexo, sin querer enterarse de las juergas que el hijo lleva ya en el cuerpo. Rajoy cree que no asumiríamos saber lo que va a ser de nuestras pensiones. Y por eso nos lo oculta. Para que durmamos felices. Como los bebés.