Desapacible otoño, crudo invierno

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

28 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No es fácil recordar un comienzo otoñal con perspectivas tan desfavorables. El presidente Rajoy ensalza ahora a la mayoría silenciosa y olvida con cuántas minorías se manifestó en los últimos ocho años. Minorías a las que nadie tildó de golpistas, y sobre las que nadie tuvo la ocurrencia de introducir provocadores de extrema derecha. Por respeto a su derecho constitucional de expresión y manifestación.

Rajoy pide ahora apoyo -sin negociación- para sus medidas de gobierno a un desconcertado partido socialista, cuando le negó pan y sal en los inicios de la crisis y en sus errores.

Rajoy argumenta hoy con la Constitución y la ley ante la estrategia electoral de Artur Mas y la movilización independentista catalana, cuando, mano a mano con Zapatero, reformó la Constitución bajo cuerda para complacer exigencias fuera de la soberanía española. Cuando sentimiento, anhelo y estrategia catalanas vieron abortadas sus vías de negociación y convivencia política por una sentencia del Tribunal Constitucional formulada a expensas de una aguerrida campaña anticatalana y anticatalanista promovida por el Partido Popular, con denuncia de un estatuto de autonomía aprobado por el legislativo español.

Uno acostumbra a cumplir años con la presentación de los Presupuestos del Estado, escenificados como el eje central de la acción de gobierno. Pero la adicción de este Gobierno al decreto ley hace de los Presupuestos un mero formalismo, donde la verdad son los recortes que se atreven a explicitar, pero donde todo puede siempre empeorar. Estos de Rajoy de ayer dedicarán más a pagar intereses de la deuda, derivada de sanear la banca privada, que costes de empleo público del Estado de bienestar. Rajoy y su Gobierno dibujaron ayer unos Presupuestos tan efímeros, salvo en los recortes, como la ciclogénesis de la deuda imponga. Quéjense luego de la desafección por la política y de la protesta ante el Congreso, sede de la soberanía ciudadana.

Desapacible otoño y crudo invierno, donde las elecciones próximas carecen para los ciudadanos de perspectivas de futuro. Carencia agravada por el rosario de corrupciones y corruptelas políticas y empresariales, evidencia además de una ciudadanía consentidora en exceso ante tales ejercicios corruptos del poder. Carencia agravada por la incapacidad de los políticos en ofrecernos una perspectiva que no sea la demolición de cuanto los españoles hemos ido construyendo. Con una Galicia que se dirige a un destino fatal, al que los malos Gobiernos, por sí o en coalición con intereses particulares, nos han abocado.

Crudo invierno, donde los sólidos análisis y perspectivas desgranados en los recientes artículos de Santiago Rey se harán más evidentes e irreversibles. Si Galicia y los ciudadanos no lo evitamos. ¿Con quién?