24 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La investigación del caso Pokémon está dejando entrever que en la vida política gallega hay muchas cosas que aclarar. Y conviene que se aclaren cuanto antes para que la sombra de cualquier tipo de corrupción no hunda todavía más la credibilidad de la clase política. Y en este caso la luz y los taquígrafos tienen que venir, como en tantas otras ocasiones, de la mano de la Justicia. Habrá que esperar por tanto a que se diluciden las responsabilidades judiciales de los personajes implicados en la trama con nombre de videojuego. Otra cosa son las responsabilidades políticas, que con tanta frecuencia se echan de menos. Estamos a escasos días de una cita electoral, y los políticos tienen que ser honrados, y más que nunca, también parecerlo.