20 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Los astilleros de Navantia y Barreras tienen ante sí una nueva oportunidad para sobrevivir. Ayer firmaron un contrato con la mexicana Pemex para la construcción de dos buques hotel que les da un balón de oxígeno de 30 meses.
Esta carga de trabajo no solo les debe servir para dar empleo a 3.000 trabajadores durante el plazo convenido, sino que ha de servir de aval para lograr más contratos. Y lo han de hacer en un mercado altamente competitivo; copado por astilleros del norte de Europa y de Asia, capaces de hacer barcos baratos y con gran diseño. Esta será posiblemente la última baza que pueden jugar unas empresas que llevan meses con las gradas vacías. Si logran salir de este atolladero, han de apostar por la reinversión.