El gallego que no falla

José M. Fernández PUNTO Y COMA

OPINIÓN

Método, estudio y trabajo. Así se ha fabricado David Cal el mejor palmarés olímpico de un español. Cinco medallas, tres Juegos Olímpicos. Palada a palada. Solo el cuaderno de notas de Suso Morlán, el técnico que lo ha acompañado a lo largo de todos estos años, conoce las horas de gimnasio del piragüista, los kilómetros en el Lérez, ese cauce que le es más familiar que el salón de su casa, los secretos del infernal ritmo al que David es capaz de remar para entrar en la leyenda. De las privaciones sabe más David, un chico normal que podría explicar en que consiste realmente una cita olímpica, el reto al que responde cada cuatro años, desde que con apenas 17 acudió a Sídney como suplente. Ahora, con 29, conoce sus límites mejor que nadie. Nada es fruto de la casualidad. Para subirse a un podio olímpico no basta con el talento. El estreno en Atenas le ayudó a preparar Pekín; el horizonte de la quinta medalla le empujó a Londres. ¿El próximo reto? Método, estudio y trabajo. La fórmula para no fallar.