L a situación es mucho más que delicada: nos encontramos ante la crisis de confianza en las instituciones de la democracia más grave que se haya conocido desde su restablecimiento en el año 1977. La sociedad detesta y culpa de la situación de endeudamiento y pobreza, sobre todo, al sector financiero y a los partidos políticos. El bipartidismo ha quebrado en España, IU y UPyD se han situado con 2,5 y 2 millones de votos, respectivamente, lo que reportaría más de 10 escaños a los de Rosa Díez y más de 20 a los de Cayo Lara, y el resto de las fuerzas políticas con representación mejorarían también sus posiciones relativas. El PSOE ya perdió hasta un 40 % de su electorado en numerosos distritos durante el año 2011; ahora le toca al PP, y lo está haciendo. Sin embargo, Metroscopia nos dice, por omisión, que la suma de votos blancos y otras candidaturas distintas del PP (30,0 %), el PSOE (24,7 %), IU (12,3 %) y UPyD (9,9 %), sería ahora el 23,1 % de los votos válidos, esto es, 4,9 millones de electores para una tasa de participación del 59,0 %, según ese instituto, 1,3 millones más de votantes, sobre todo nacionalistas. Esto es sencillamente imposible. Tan imposible como que el bipartidismo haya caído en 6,4 millones de votos desde el mes de noviembre, toda una exageración de la que no hay ni rastro en las encuestas del CIS u otros proveedores de información demoscópica.
Esa misma fuente publica unas estimaciones de voto donde el PSOE queda en valores tan absurdos como el 14,6 % del censo electoral español, o el PP en el 17,7 %; la suma de ambos, según su encuestador, sería ahora el 32,3 %, una caída de 17,7 puntos de censo respecto a las elecciones de noviembre. Que el bipartidismo ya es historia es un hecho, pero el PSOE y el PP reúnen como poco el 60 % de los votos válidos, y así será mientras no se reincorporen electores desmovilizados en el año 2011 o con posterioridad, indignados y reactivos a la política económica de la UE que se aplica en España. Deberían suponer los encuestadores que otros nos dedicamos a estudiar sus datos, que si publican porcentajes de votos válidos esto tienen que sumar 100 %; deberían comprobar qué dicen por omisión, llevar a número de votantes sus estimaciones y hacerse una idea de lo que realmente están describiendo, antes de enviar los datos para su publicación.
Considérese de momento el CIS como la referencia central, con la que coinciden en mayor o menor medida la generalidad de los encuestadores. Esta otra situación electoral es imposible, con el PSOE y el PP sumando tan solo 200.000 votos más de los que obtuvo Zapatero en el año 2008. No es necesario estudiar las tablas de resultados del barómetro de julio del CIS para afirmar que esto no tiene ningún sentido y salta a la vista: el PP no puede pasar del 37 % al 30 % de los votos válidos, como nos dicen, sin que mejore muy significativamente la posición relativa de un PSOE que transita por lo menos cinco puntos por encima de lo que afirma este encuestador.