Tranquilos, solo os van a reformar

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

¡Q ué fin de semana más tranquilo podéis pasar, amigos, vecinos y demás familia! Hasta ayer la prensa os tenía sobrecogidos con la evolución de los negocios nacionales, porque os vino contando un catálogo de desastres e invitaciones a pensar en el desastre. Cito solo algunas de las más elocuentes. El presidente de la patronal, Juan Rosell, anunció que este año el 60 % de las empresas van a cerrar con pérdidas. Los coches no se venden y las casas tampoco. Las reservas hoteleras han bajado un 30 %. Los ciudadanos empezamos a echar mano de los ahorros para llegar a fin de mes. Para cerrar debidamente esta fiesta, ya veis lo que pasó ayer con la verbenera prima de riesgo y los intereses que le ponen al bono español. Y como traca final, va la arrogante Finlandia y dice que prefiere dejar el euro a pagar las copas de los vecinos del sur.

Si al repasar este panorama os entra alguna inquietud de futuro, lamentos decíroslo con acritud, pero sois unos alarmistas sin justificación. O no sabéis mirar el lado bueno, o los informadores no os lo sabemos transmitir. Hay otra realidad mucho más venturosa con cuatro patas. La primera, del jefe europeo señor Durão Barroso, que restó toda importancia a la prima de riesgo. La segunda vino de Alemania, para decirnos que no pasa nada por tener esa prima durante un tiempo; solo los alemanes se pueden alarmar cuando son ellos los que tienen que pagar una décima más por su bono. La tercera la aportó la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que ayer, como buena portavoz, no dejó asomar la menor inquietud y cree que sus reformas nos sacarán del hoyo. Y la cuarta, naturalmente, del presidente Rajoy, que prometió hacer lo posible para que España y Europa superen esta incómoda circunstancia. Si os fijáis mañana, cuando lo veáis entregando el trofeo del Códice en la catedral de Santiago, no le veréis ni el menor síntoma de alarma.

Así que tranquilos todos, que esto es como un sarampión. Total, por quitar unos millones del subsidio de paro porque hay que dárselos a los inversores, no pasa nada. Por ajustar el cómputo de las pensiones de los currantes, siempre que no se toquen las de las cajas de ahorros, tampoco se hunde el mundo. Por mandar a casa a miles de empleados públicos, no se produce un cataclismo. Y por pagar unos puntos más de IVA cuando se haga la compra, no se va a organizar ningún motín. El Gobierno sabe muy bien lo que debe hacer y, cuando haga esas cosas, ni deberemos dinero ni cabrearemos a los finlandeses. ¿Sacrificios? No hay tal. ¿Recortes? Mucho menos. Cuando ayer le preguntaban a la señora portavoz, ella solo hablaba de reformas. O sea, que es mentira que nos vayan a estrujar. Solo nos van a reformar.