¿A quién se le ha ocurrido la idea de que sea el presidente del Gobierno quien entregue el Códice Calixtino felizmente recuperado? ¿Es que ha tenido algún papel en una investigación policial iniciada con el anterior equipo de Interior y culminada por el actual sin que tal relevo haya tenido, que se sepa, efecto alguno en este caso? ¿No estaría mejor en el Congreso dando cuenta de las dolorosas medidas que le imponen Bruselas y los mercados que devolviendo objetos robados o concediendo entrevistas para hablar de fútbol? ¿No deberían ser los protagonistas de esta entrega los policías que han dedicado todo un año de paciente trabajo a garantizar la recuperación del valioso códice en las mejores condiciones posibles? ¿Tan necesitado creen sus asesores que está de una foto amable, aunque no venga a cuento?