06 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Gracias, Manuel. Gracias, Fernández Castiñeiras. Gracias a ti, el chispas del Códice. Gracias por arrojar luz, que de eso viviste en algún tiempo, sobre una tétrica realidad. Por probar que alguien como tú, un tipo de misa de siete sin carrera en el arte del robo, puede expoliar, mes a mes, año tras año, un templo patrimonio de la humanidad. Por demostrarnos que guardamos nuestras joyas en cajas de galletas. Por hacernos sonrojar. No se trata, amigo, de darnos a la desamortización tras lo tuyo, de regresar a Mendizábal; pero sí de aplicar, con valentía, diálogo y visión del siglo XXI, cierto sentido común, un algo siquiera. Gracias de verdad, chispas. Ojalá tu cárcel hoy sea mañana nuestra libertad.