05 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La oscura realidad ha superado a la ficción en este año sin el Códice Calixtino. Mucha literatura se ha escrito, pero la verdadera lectura es que debe haber un antes y un después del robo. Que un empleado haya podido saquear durante años la catedral sin levantar sospechas hasta que se llevó el Códice indica que gran parte de los tesoros del templo han estado al albur de la negligencia y el descontrol. Ni inventarios ni medidas de seguridad. Galicia tiene que dar ya el salto de la Edad Media al siglo XXI en el cuidado de su patrimonio artístico y documental. La felicidad por el rescate de esta pieza esencial de nuestra historia debe dar paso a una acción firme para que el rico patrimonio histórico de la Iglesia -de todos- no desaparezca.