Nazis

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

09 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Algunas palabras se impregnan del mal para siempre. Se van cargando con lo peor del peso del mundo. Y nunca más vuelven a ser simples puñados de letras cuando se dicen o se escriben. Son un bocado de oscuridad. Un golpe seco de horror. Nazi es una de esas palabras malditas cuya simple pronunciación parece despertar viejos monstruos. Desencadena el escalofrío. Pero la cima del espanto es que los nazis salten del discurso oral y escrito del pasado para hacerse carne en pleno siglo XXI, tomar asiento en un Parlamento democrático y exigir a los periodistas que se pongan en pie para recibir al incuestionable líder. Es como si el mundo hubiera regresado a los años treinta en más de un sentido. Un giro trágico. Los integrantes de Amanecer Dorado, nostálgicos de los tiempos de Adolf Hitler, olvidan las explotación y las ejecuciones llevadas a cabo en su país durante la Segunda Guerra Mundial por aquellos que lucían con orgullo la esvástica. Se niegan a admitir que, simplemente por sus apellidos, esos que no han elegido, estarían condenados a ser ciudadanos de segunda o de tercera bajo aquel yugo alemán. Pero el desastre económico borra la memoria y abona el fanatismo en tiempo récord. Hace solo tres meses 28 diputados del Congreso heleno exigían a Alemania 54.000 millones de euros en concepto de reparación por la ocupación nazi. Pero, a medida que se recortan los derechos de los ciudadanos, también se queman los principios. Se diluyen las líneas rojas. Se vuelve loca la brújula del sistema. ¿Hasta qué nuevas humillaciones llegará Europa arrastrada por la crisis? ¿Habrá otras palabras oscuras que tomarán vida? Ni los mercados lo saben.