06 may 2012 . Actualizado a las 06:00 h.
L a rueda de la Justicia avanza muy lenta. Se atasca. Como un viejo tanque achacoso, una oruga gigantesca que avanza con todo su peso, pero que a veces parece que no llega. Desespera. Toda una ironía. Porque no es justo. Ni para los trabajadores, que se ahogan entre papeles. Ni para los inocentes, que no acaban de pasar página con una resolución. Ni para los culpables. Ahora que a la antigua desaceleración económica se le llama con propiedad crisis y que a los recortes se les denomina ajustes para limar asperezas, no vendría mal una verdadera reforma con todas las letras y que está pendiente desde hace muchos años, la de la Justicia. Para que no sigan pagando justos por pecadores.