Inquietante

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

No basta con que, antes, durante y después de cada vuelta de tuerca nos recuerden que vivimos la peor crisis desde aquella en la que los ahorradores se precipitaban por las ventanas como caía el valor de sus acciones en Wall Street. Porque el ajuste ha tocado ya la médula de todo el cuerpo social. Bueno, de casi todo: algún banco sigue anunciado beneficios millonarios -menos millonarios que hace un año, es cierto-, mientras el grifo del crédito sigue cerrado, la inversión y el consumo se convirtieron en misión imposible y el paro camina con paso firme hacia los seis millones.

Las, por lo visto, ineludibles medidas que hasta ahora ha adoptado el Gobierno en sus poco más de cien días no han tranquilizado a casi nadie. Nos seguimos empobreciendo cada día un poco más -cada vez que se reduce un servicio, que se aplica el repago a una receta, estamos perdiendo poder adquisitivo- y los espejos de Grecia o Portugal no arrojan optimismo. Pero tampoco contribuye al sosiego escuchar a los partidos de la oposición, que parecen interesados, sobre todo, en contemplar desde la barrera en cuánto tiempo una crisis de caballo se lleva por delante a un Gobierno.

El Consello de la Xunta anunció ayer una reducción y «racionalización» de la estructura de chiringuitos administrativos que permitirá ahorrar 25 millones de euros al año. Inquietante: alguien se estaba embolsando ese dinero y no era necesario. No sea que bajo el paraguas de la austeridad se adelgace ahora la Administración desviando contratos -no pensemos que a amigos o familiares, por supuesto- y con el tiempo nos digan que aquello tampoco era necesario. Cunde el desasosiego.