Consolémonos: el próximo será peor

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Dicho ayer lo que tenía que decir de la falta de consenso mínimo entre los partidos, incluso cuando España lo necesita por su asfixia económica, ha pasado lo que tenía que pasar: la mayoría absoluta del PP rechazó todas las enmiendas a la totalidad, y las cuentas saldrán tal como las diseñó el señor Montoro. Es decir, que nos disponemos a disfrutar los Presupuestos más austeros de la democracia o presupuestos de guerra, como dijo otro ministro. Los únicos consuelos son dos. Uno, que solo tendrán ocho meses de vida y vigencia. El segundo, que los del año 2013 serán todavía más duros y austeros porque, si el señor Hollande no gana en Francia y lo remedia, a finales de ese ejercicio habrá que situar el déficit en el 3 %. Montoro ya debe estar estudiando por dónde recorta un poco más.

Lo que hoy quiero decir es que esas cuentas públicas ya no deben llamarse Presupuestos Generales del Estado por una razón: porque los ajustes más serios vienen por el lado de la sanidad, como ayer destacaba este periódico, y el gasto sanitario, igual que el educativo, depende de las autonomías. Y una de dos: o los gastos e ingresos de las autonomías se integran en esas cuentas generales, o a las que están ahora en el Congreso les llamamos Presupuestos particulares del Gobierno central. Si las comunidades autónomas son Estado, y sus números están sometidos a la Intervención del Estado, no sería malo unificarlas para que no tengamos dos presupuestos paralelos. Para lo único que sirve esa división es para que el ministro Montoro eche la culpa a las comunidades del derroche y para que, según su diagnóstico, los mercados sigan sin fiarse de España.

Y lo que tengo que añadir es: ya que van a salir esas cuentas, ojalá se cumplan, lo cual también sería una novedad en este país. Cumplir es ajustarse a la previsión de gastos y a la previsión de ingresos. Y eso parece tan milagroso como que sirvan para salir de la crisis. No es creíble que el desembolso en subsidios de paro descienda un 5,5 % como prevén los Presupuestos, cuando se espera que haya 630.000 parados más. O un millón de desempleados más se quedan sin ninguna protección, o es matemáticamente imposible. Y tampoco resulta muy creíble que haya un aumento de la recaudación fiscal, cuando está prevista una caída de la actividad económica del 1,7 %. De momento, los ingresos por IVA del primer trimestre ya bajaron un 2,5 %. No parece el mejor síntoma para cuadrar los números al final.

Por eso rezo para que salgan las previsiones tal como van a ser aprobadas. O salen y después se cumplen, o el año 2013 hará honor a su gafe número: será un año horribilis en el que nos van a recortar hasta la respiración.