El botón del misil

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

C on tan solo unos pocos días de diferencia y resultados contrapuestos, dos países de Oriente, Corea del Norte y la India, han lanzado sendos misiles de prueba. Mientras el intento de Corea del Norte, uno de los países más pobres, con un alto índice de malnutrición y, sin duda, el más opaco del mundo acabó en fracaso, el de la India, otro de los países del llamado Tercer Mundo, en franco crecimiento y desarrollo, aunque todavía lastrado por gravísimas diferencias sociales, ha sido un éxito. Ambos ensayos deberían llenarnos de preocupación por la escalada en el desarrollo de armamento nuclear, cuando este elemento disuasorio ya tendría que haber desaparecido de los arsenales del mundo. Sin embargo, frente a las críticas generalizadas al primero, el segundo no ha merecido ninguna reprobación.

Defender la desaparición de los ejércitos y las armas en un planeta donde llevamos milenios demostrando que somos incapaces de convivir en paz es, junto la desaparición del hambre y de la pobreza, el mayor objetivo que deberíamos tener, aunque sea una utopía.

El Gobierno de Pyong Yang ha demostrado ser uno de los últimos bastiones de la tiranía despótica y megalómana, mientras que Deli es un importante aliado occidental en una difícil área del planeta y potencial freno al avance musulmán del ya no tan amigo Pakistán. La única diferencia, una vez más, es quién pulsa el botón.