Lo confieso. Esta semana me he dejado 292,35 euros en gasolina. Sin contar peajes y gasto de neumáticos, claro. Un derroche. Así que espero que no tenga que dar cuenta de este despilfarro en el Parlamento gallego, donde el otro día sus señorías dedicaron una jornada laboral a debatir el gasto en combustible de cargos de la Xunta.
Con la cantidad de cosas que se pueden hacer en esta vida y cómo pierden el tiempo algunos. Cobrar dietas y dedicar ocho horas a denunciar y discutir que el conselleiro Rueda se ha gastado 2.207 euros en cuatro meses y el presidente Feijoo 1.864 es casi tan impresentable como irse a cazar elefantes. Porque es una pérdida absoluta de tiempo y de medios.
A los miembros del Gobierno hay que exigirles que gobiernen. Que lleven a cabo un proyecto convincente de Galicia, que combatan el paro, la despoblación, la pobreza y todas esas cosas que ya nos sabemos de memoria. Y que gasten lo que tengan que gastar en gasolina, y en gobernar el país con algo más de tino. Y exigirles que atiendan a lo que les dice la calle, que no hay manera humana de que escuchen.
Estamos en una carrera hacia el absurdo. Queremos saber lo que se gastan en ruedas y no les exigimos que dejen de levantar avenidas y de gastarse millones en limpiar las alfombras.