Fukushima y la normalidad


Este mes, poco más de un año tras el accidente nuclear provocado por el tsunami, el Gobierno japonés ha levantado las restricciones de acceso a gran parte de las áreas inaccesibles para sus habitantes dentro del perímetro de 20 kilómetros alrededor de la central de Daiichi. El territorio ha sido clasificado en tres niveles de radioprotección: aquellos que tienen niveles por debajo de 20 mSv (esta es la abreviatura de milisiévert, unidad que se emplea para medir los límites anuales de dosis para trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes) por año, los que tienen entre 20 y 50 y aquellos que aún tienen más de 50.

En la primera zona el acceso no tiene más restricción que la de no permanecer durante la noche, con libre acceso a viviendas, comercios y oficinas y proceder así a reparar los daños. Han comenzado ya a arreglar infraestructuras y se retomarán labores agrícolas. En la segunda zona se mantienen restricciones, limitando el acceso a ciertos días para realizar tareas concretas y evitar paseos innecesarios, duchándose cada vez que entran en la vivienda visitada, pero sin necesidad de utilizar monitores de radiación ni vestimenta protectora. En las zonas con más de 50 mSv por año, solo se permite el acceso por razones de interés público y aún hay obligación de llevar ropa protectora y los monitores adecuados. Esta tercera zona irá haciéndose cada vez más reducida, esperándose que quede por debajo de 20 mSv año antes de marzo del 2016.

En lo que respecta a los locales frecuentados por niños en edad escolar, las autoridades japonesas van a controlarlos de forma que la dosis acumulada en un año no exceda 1 mSv. Esto nos lleva a preguntarnos cómo se comparan estas cifras de dosis con las que los niños gallegos reciben en sus escuelas y en sus casas. Tenemos que recordar que el radón, siendo un gas con actividad radiactiva, se acumula en locales mal ventilados.

Un local con más de 400 Bq/m3 -hay muchos en Galicia- produciría una dosis acumulada equivalente a más de 20 mSv por año y esto quiere decir que tendríamos que adoptar de forma urgente las medidas correctoras oportunas.

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