15 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Viene la Asociación Española de la Carretera a recordar las deficiencias de la red gallega, asunto este de no poca importancia. Los caminos tienen sentido de piedra angular en la evolución de los países. Se ha dicho que «a través de los caminos pasa la vida», en el sentido de la progresión o regresión de la propia vida.

También se ha dicho que el transporte que usa de los caminos es como la savia en la vida colectiva del hombre de la que depende la riqueza de los pueblos, su fluidez mercantil y, por añadidura, su salud socioeconómica.

Y todo esto está muy bien, pero es incuestionable que existe una profunda relación entre la condición económica de las naciones y el grado de bondad y de modernidad de sus carreteras. Es entonces cuando, a la vista de las necesidades y carencias de la red vial gallega, se llega a las disyuntivas acerca de lo que se deba hacer: ¿conservar lo que se posee?, ¿más viales? Disyuntivas: es tiempo de vacas flacas para las haciendas, tal vez porque «de aquellos polvos vienen estos lodos».