Les dijimos que era una locura ir a la guerra y no nos hicieron caso. Ahora lo reconocen. Les dijimos que la reforma laboral de los Zapateros no crearía un solo puesto de trabajo y ahora nos dan la razón. Les dijimos que hacer unos sarcófagos en el Gaiás era una locura y ahora, cuando ya nos hemos dejado allí los ahorros de nuestros abuelos, los nuestros y los de nuestros niños, reconocen que estábamos en lo cierto.
No sé muy bien qué fórmula debemos utilizar con esta gente que no quiere escuchar lo que se les dice. Las declaraciones del ex de la cosa cultural gallega, ahora reconvertido en embajador, a V Televisión, es un ejemplo de lo que viene sucediendo sistemáticamente. Que no escuchan y se creen con un pasaporte vitalicio para hacer lo que les venga en gana. Ahora les estamos diciendo que la austeridad y el crecimiento están más reñidos que Conde Roa y Hacienda. Y, ni caso. Y les decimos que es un error tocar la sanidad y la educación porque nos cargamos el Estado de bienestar. Lo que nos queda de él, vamos. Pero ni con esas. Y eso que hace poco más de cien días que Mariano Rajoy aseguró al mundo mundial aquello de que «meteré la tijera a todo salvo en pensiones, sanidad y educación». Es que no se escuchan ni a ellos mismos.