Repasando el vídeo de los cien días

OPINIÓN

La legislatura está todavía en sus comienzos. Los días transcurridos desde el apabullante triunfo electoral del PP han sido intensos y no parece que la intensidad disminuya. Uno de sus picos ha sido la huelga general no descartada por el presidente Rajoy. En el fondo, un pulso que los sindicatos mantienen con el Gobierno porque la reforma laboral les disminuye su tradicional fuerza. Una preocupación en unos por un futuro cercano que les incluya en el número de parados y la necesidad de la izquierda estatal y nacionalista de mejorar su situación política, la oportunidad. Utilizando el socorrido símil del deporte de competición, en un partido de fútbol no es sorprendente que el adversario intente marcar goles, es su papel. Lo preocupante, además de la ineficacia propia ante la portería, es la incapacidad para impedirlos o cometer errores que los faciliten, para no hablar de los introducidos en propia meta. También, es verdad que no siempre una estrategia bien planeada e, incluso, un juego bien trenzado obtiene resultados inmediatos en el marcador.

Cien días son pocos para prever el resultado de la competición que está jugando el Gobierno. Lo hace en casa, si con ello se significa que dispone de una mayoría absoluta. La afición lo respalda, pero sería irreal no reconocer que alguna de las jugadas realizadas ha disminuido el ánimo entre los seguidores. Al menos, eso podría deducirse de los más de cuatrocientos mil votos que el PP ha perdido en las elecciones andaluzas. La mayoría necesaria para gobernar era una previsión más que razonable hace tres meses. Sostener que las reformas, aumento del IRPF y la laboral más cercana, no han influido en ese inesperado resultado quizá requiera un análisis reposado. Es conveniente revisar el vídeo de lo acontecido. ¿Fue un acierto el perfil bajo de la campaña electoral del candidato? Justificar la reforma laboral en que estamos en una situación límite ¿no da pábulo a la desconfianza de los mercados, que ha vuelto a insinuarse?

La liga continúa. Hubo que cambiar el entrenador y equipo anteriores que nos dejaron en una situación comprometida, y no solo en lo económico. Al actual no se le puede achacar pasividad: cada semana, prácticamente, la urgencia de un real decreto ley. Las reformas son tan necesarias, como inevitables. ¿Con qué calendario? El apremio de la UE y la necesidad de ganar su confianza justificaron la reforma laboral y, en cambio, se retrasaron los Presupuestos a pesar de la insistencia comunitaria por conocerlos. La reforma laboral ¿debía haberse aprobado sin estar concluida la financiera, esencial para crear empleo? ¿Ha sido inocua la unilateral declaración soberana, corregida por la UE, sobre reducción de deuda en el 2012? La liga es dura. Nos jugamos la permanencia. Se requiere pericia y no cometer errores. Habrá que proporcionar a la esperanza asideros reales en que agarrarse y mejorar la comunicación con los ciudadanos, sin populismos y sin frialdad tecnocrática.