El Padrino cumple cuarenta años. La familia, auténtica protagonista de la película, es representada en un impresionante mosaico que plasma la vida afectiva y despiadada de sus miembros. Hoy sus diálogos son citados de memoria: «No es nada personal, solo negocio»; «le haré una oferta que no podrá rechazar»; «no es fácil ser buen hijo, nada fácil»; «mantén cerca a tus amigos y más cerca a tus enemigos»; «un hombre que no dedica tiempo suficiente a su familia no es un hombre de verdad»; «intenta pensar como piensan quienes te rodean». Es de los pocos filmes que pueden verse muchas veces; visionarse entero o entretenerse viendo solo una parte. Siempre se descubre algo nuevo en los diálogos, la caracterización de sus personajes, la trama familiar, amical, interpersonal, social, política, económica y criminal. Sentimientos y acciones contradictorias confluyen en un mismo personaje: amor, amistad, venganza, perdón, traición, lealtad, codicia, gratitud, falsedad, franqueza, inmoralidad o principios. Arquetipo en su género, seguirá siendo fuente de inspiración. Por ello es un clásico, obra maestra imperecedera en la historia del cine.