El regreso de Federer

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Se habla de la resurrección de Federer. Roger no necesita que lo resuciten. Siempre ha estado muy vivo. A sus 30 años, solo pertenece a la historia del deporte. Su técnica irrepetible le permite jugar sin sudar. Lleva una racha espectacular de victorias en partidos a tres sets, 39 triunfos sobre 41 posibles. Y queda por ver cómo responderá esta temporada en los grand slams, donde la victoria se juega a cinco y la edad influye. Pero, para paladear el mejor tenis, hay que seguir admirando a Federer. Para ver a un clásico en directo, hay que conectarse a él. No hay otra manera. Hay jugadores que maltratan la pelota con su fuerza abrumadora. Pero Federer es exquisito. Su relación con la bola es de enamorado. Él la ama. En Indian Wells lo volvió a demostrar. Su elegancia convierte la pista en una pasarela. Debería de jugar con esmoquin y con un vermú en la mano. Ni siquiera salpicaría una gota con la copa. Donde otros golpean con hierro y acero, él acaricia y parece que le sugiere a la bola: vete para allí, besa la línea y gana el punto. Con Federer, el tenis es arte y emociona tanto como escuchar el Réquiem de Mozart, un réquiem que aún no ha llegado para este tenista. Es una cima. Está en un lugar solo pisado por él.