Un coruñés presidente del Congreso

Juan de Dios Ruano Gómez, Diputado del Grupo Popular en el Congreso LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

«E n la Ciudad de la Coruña a once de Febrero de mil ochocientos y diez en las salas Capitulares de las Reales Casas Consistoriales della? (sic)»; así comienza el poder que designa a don Antonio Payán diputado por nuestra provincia. Liberal moderado, como ya desde entonces parece corresponder al carácter histórico de la muy noble y muy leal ciudad de A Coruña, don Antonio Payán presidió el Congreso de los Diputados del 24 de enero al 23 de febrero de 1812 (y es que en aquellas fechas la elección de los cargos de la Cámara era mensual). En su mandato presidencial, el Congreso tuvo como principal tarea la mejora de estilo de la ya elaborada Constitución, antes de proceder a su solemne jura y proclamación el 19 de marzo de 1812.

Antonio Payán nació el 29 de marzo de 1753 en O Porriño (Pontevedra). Nuestro diputado estudió Leyes y Cánones en la Universidade de Santiago, donde llega a ser profesor en la Facultad de Cánones, si bien fija su residencia en A Coruña por recomendación de sus médicos. Su carrera profesional, en la que adquirió gran prestigio social y jurídico, estuvo ligada a la administración de rentas públicas y a la abogacía (fue decano del Colegio de Abogados de A Coruña). En cuanto a su condición de administrador, se ofrece cumplida cuenta de esta al fijarse su tiempo de servidor público en cincuenta años, ocho meses y veintiséis días, a los que se les descontó seis meses de su pensión de jubilación por haber ejercido durante el llamado Gobierno intruso de José I.

A pesar de esto último, la lealtad y patriotismo de don Antonio Payán nunca estuvo en entredicho. Y hasta tal punto fue significativo este hecho que tuvo su reflejo en el diario de sesiones de las Cortes donde, a causa de su solicitud de ser relevado del cargo de diputado para restablecer su maltrecha salud, quedó escrito que no se accedía a su petición por entenderse «necesaria la permanencia en el Congreso de un sujeto de las luces y patriotismo del Sr. Payán». Y es que nuestro ilustre diputado coruñés y presidente del Congreso cumplió fielmente con las obligaciones constitucionales de todo español doceañista: amar la patria y ser justo y benéfico.