16 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Muchos. Y no precisamente bien avenidos. Los 315 ayuntamientos de Galicia han contribuido en innumerables ocasiones a apuntalar con firmeza la filosofía del minifundismo, de la tierra cuarteada, del divídete y vencerás. Muchos de ellos han funcionado como reinos de taifas para los que la mancomunidad era algo más abstracto y surrealista que la obra de Paul Klee. Pero la crisis quita vendas y pone lupas. Hace menos soportables las viejas taras municipales. Ahora queda fundirse para no hundirse.