¿Quo vadis, PSdeG?

OPINIÓN

Cuando un partido se ha quedado sin Moncloa, sin gobiernos autonómicos, provinciales y municipales, la travesía hasta recuperar la confianza de la gente puede hacerse eterna. Más, si entre los autollamados a reflotar la nave afloran abeles caballeros, más preocupados por los cargos (los suyos) que por las cargas (las de los ciudadanos). El congreso socialista gallego es una buena oportunidad para que la nueva dirección construya un discurso que responda a una sociedad en continuo cambio, y un proyecto al margen de ambiciones personales. Difícil tarea, visto el precedente sevillano. Pero tan imprescindible para el PSdeG, si quiere ser alternativa a Feijoo, como necesaria para la higiene democrática en Galicia.