Lou Reed, setenta veces siete


O riente es sabio. Nadie es demasiado mayor, porque, tenga la edad que tenga, puede vivir un año más. Y nadie es joven, aunque tenga veinte años, porque se puede morir mañana. La edad es el día, el segundo que pisamos. El tiempo es hoy. No hay más. Y así es que Lou Reed cumplió ayer setenta años, setenta años estupendos, llenos de vida, emociones y creaciones. Ya en el 2001 lo dieron por muerto en uno de esos bulos que se multiplican sobre los famosos. Decían que la heroína se lo había llevado. Ayer sopló las velas de su biografía que se siguen hinchando orgullosas. Y que le dure la travesía. Lou Reed es el poeta del rock. Es el hombre que pisó el lado salvaje, el de la dulce Jane. Pasó de las adicciones al yoga. Su nombre se asocia a letras únicas de la música. Y se asocia a grandes artistas. A David Bowie, a Andy Warhol. Con la Velvet o en solitario, Lou, que ama Nueva York, la manzana y el gusano, siempre tiene mucho que decir. Su colega de la Velvet, John Cale, estará pronto en A Coruña. Reed soñó con llevar la sensibilidad de la literatura al rock, con escribir la gran novela americana en un disco, vestido de riguroso negro como el cuervo de Poe.

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Lou Reed, setenta veces siete