Se cumplen 40 años de la publicación de Los límites del crecimiento, el informe elaborado por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts para el Club de Roma, que supuso la primera llamada de atención seria respecto a los problemas medioambientales del planeta. Y 20 de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro. ¿Qué fue de todo ello? Algo hemos avanzado en el cuidado del planeta, pero es claramente insuficiente, como todos los indicadores ponen de manifiesto: las gentes de Madrid y de Barcelona lo comprueban en carne propia estos días, con unos niveles de contaminación atmosférica en ambas ciudades más que preocupantes.
La crisis económica no puede suponer una merma en los esfuerzos por solucionar esta otra crisis, eso sería un error de fatales consecuencias. Por eso me cuesta muchísimo entender el cambio de dirección respecto a las energías renovables y, más en concreto, lo sucedido con el plan eólico de Galicia. Mientras tanto, seguimos subvencionando la extracción y quema de carbón nacional, altamente contaminante y de muy bajo rendimiento económico. Algo que no entienden ni los propios asturianos, como me transmitieron el sábado pasado durante una jornada en torno a bioética y ecología que reunió a 270 profesores de primaria y secundaria de toda la región.