Despropósito

Xosé Ameixeiras
X. Ameixeiras ARA SOLIS

OPINIÓN

Empieza a asomar el fantasma de la sequía y nos flaquean las piernas. Los ríos y los campos dejan al descubierto el alma de los desaguisados cometidos con el agua. Hay empresas que tienen que enfriarla pese a que se podía usar para calentar colegios y polideportivos, pero el desorden urbanístico lo impide. Los índices de reutilización de aguas industriales son muy bajos o inexistentes. Vivimos las consecuencias de años de abundancia y derroche y no se ha hecho nada por dar pasos hacia la buena gestión de los recursos, que siempre acaban siendo escasos. Y ahora que la sequía enseña los dientes hay que sacar del cajón 30 millones para luchar contra el fuego. Una tierra productiva y rentable no arde y el monte gallego está a silvas. Un pueblo que quema el monte poco futuro tiene. Algún día habrá que ponerle fin a este despropósito.