Capriles y la euforia

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

16 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La euforia en política es mortal. Capriles, el rival unificado de Chávez, logró casi dos millones de votos en unas primarias. Es un éxito. Sin duda. Pero de ahí a ganar en octubre a Chávez, si la salud de Chávez lo permite, va un mundo. Hugo Chávez venció por primera vez en 1998 con tres millones y pico de votos. Pero, tras cambiar leyes y ajustar el sistema, la última vez logró superar los siete millones de papeletas. Un montón de venezolanos. Capriles tiene que erosionar ese bloque si quiere optar. Tiene que arañar muchas conciencias. El camino es repetir que es un candidato para todos los venezolanos, no solo para los que odian a Chávez. El número de los que rechazan al presidente está claro. El problema es sumar nuevas voluntades. El discurso de Capriles busca esa unidad: «Un país dividido es un país débil. Y queremos un país fuerte». El chavismo tiene a su favor el inmenso aparato del Estado y su combustible, el petróleo, que lo mantiene bien regado. Y dirán hasta el infinito que Capriles es un agente de Washington. El abogado Capriles, que no conoce la derrota, tiene que pensar que no ha ganado nada. Que lo del otro día solo fue sueño. Así podrá presentar batalla en el pleito decisivo de octubre.