Lo controló todo en Ourense, su provincia. Hasta los principales clubes deportivos. Lideró con mano firme el PP provincial y arrasó en cuanta convocatoria electoral se le puso por delante. No permitió que emergiera liderazgo alternativo alguno y no tuvo empacho en mantener un soterrado pero evidente enfrentamiento durante años con Manuel Cabezas, el alcalde que osó plantarle cara después de haber sido catapultado por él a la política. No se movía una hoja en Ourense sin su consentimiento y por su despacho de la Diputación provincial pasó todo aquel que tenía algo que conseguir. El nombre de José Luis Baltar será imprescindible para cualquier análisis político de Ourense en los últimos 25 años. A cambio, al valorar su aportación a la política de Galicia se recordarán hechos como su decisiva contribución a que no fraguase en la comunidad una alternativa nacionalista moderada o su papel en la peculiar rebelión de varios diputados contra Fraga, entre ellos su hijo y heredero de cargos. Y la comparación entre la situación de la provincia en el ránking del desarrollo a su llegada y a su partida dice que su huella será más bien leve.