L as fechas. Nos mueven las fechas. Un cumpleaños. Un cabodano. Los seres humanos necesitamos calendario, barreras, citas, horas. A veces llega solo con seis meses para recordar. Seis meses también es una cifra redonda. Un número que tira de otros números dramáticos. Esta semana se cumplieron seis meses, solo medio año, de que la ONU declarara hambruna en África. Somalia se lleva la peor parte, pero se calcula que hay quince millones de personas afectadas por la falta de comida en Somalia, en Kenia y en Etiopía. Quince millones. Un informe cifra en medio millón el número de muertos que se produjeron por el retraso en el grito de ayuda. Medio millón. Las imágenes vuelven a ser tremendas. Niños que recogen agua de una charca. Campamentos de refugiados que son ciudades de lonas. Miles de afectados por la malnutrición cuya salud quedará tocada de por vida. Los expertos hablan ya de la piedad cansada. Hemos agotado la capacidad de emocionarnos por la extenuación sensorial. Pero es fácil activar la conciencia o la empatía. Escuchen. Un colaborador sobre el terreno sitúa la gravedad del problema en África: «En comparación con América, por ejemplo, allí los niños sobreviven malamente yendo a por restos a los basureros, en Somalia ni tienen basureros a los que ir».