D on Manuel, Felipe, Adolfo. Cuando para identificar a un político basta decir su nombre, es que ha dejado verdadera huella. En España hay 1.377.856 personas que llevan el nombre de Manuel. Pero cuando uno dice don Manuel, todos los españoles saben que se está hablando de Fraga. Usted dice, por ejemplo, José María o José Luis y nadie sabe que se está refiriendo a Aznar o a Zapatero. Para admiradores y detractores, Fraga es una parte crucial de la historia de España.
Los españoles que nacieron en el 39 han convivido más tiempo con Fraga en en el poder o en la oposición que con el propio Franco. La comparación es pertinente, porque la muerte de Fraga supone precisamente la desaparición del último político de primer nivel en activo que constituía un nexo entre el régimen de Franco y la democracia. El expresidente gallego encarna de manera personal, y mejor que nadie, lo que supuso la transición, que, como dijo uno de sus principales artífices, Torcuato Fernández Miranda, se hizo «de la ley a la ley a través de la ley».
Quiere eso decir que quienes hemos criticado en algunas ocasiones a Manuel Fraga por su procedencia del régimen franquista como si eso lo invalidara para ejercer la política en democracia, nos estamos criticando en realidad a nosotros mismos. Porque hay que reconocer que si Fraga no rompió nunca con el franquismo, sino que evolucionó desde él a la democracia, la mayoría de los españoles y todos los partidos mayoritarios renunciaron también a la ruptura con el régimen y optaron por la reforma.
Pero precisamente por ello, la muerte de Fraga debe constituir un punto de inflexión. Si él era el último eslabón político entre el franquismo y la democracia, su desaparición simboliza también el fin del posfranquismo. Uno de sus mayores méritos fue precisamente el de agrupar en un partido democrático a la inmensa mayoría de los franquistas, dejando así en mera anécdota para sorpresa de muchos a la ultraderecha en España, al contrario de lo que ocurre en casi todos los países europeos. Algo que hasta sus detractores deben agradecerle.