E n ocasiones somos incapaces de ver lo que tenemos ante nuestros propios ojos. Porque no nos interesa o porque no nos enteramos, y nos ocurre que vivimos ajenos a lo que acontece a nuestro lado. Puede que así seamos más felices, pero antes o después acabaremos topándonos con la realidad. La Voz nos viene alertando de una situación que hace ya tiempo que tiene tintes dramáticos. Y nosotros seguimos preocupados por Cristiano Ronaldo. Varios millares de familias gallegas sobreviven con la renta de integración social. Las colas de las entidades benéficas comienzan a hacerse interminables. Y cada día que pasa la situación empeora de forma alarmante. Es cierto que tenemos demasiados problemas a los que hacer frente cada mañana. Pero hay un orden de prioridades. Y mientras alguien a nuestro lado pase hambre no tenemos otra necesidad que la de darle solución.
Llegados aquí hay que preguntarse. Desde que este periódico ha comenzado a recoger en sus páginas las situaciones dramáticas de miles de gallegos, ¿han hecho algo por ellos los que se dedican a inaugurar jardines y exposiciones de pintura? ¿Se lee La Voz en los despachos de nuestras clases dirigentes? Pues si la leen, siguen subvencionando la fiesta de la miñoca y no mueven un dedo, es que son unos desalmados.