A diós a la grasa. Solo músculo. Y tensionado. Los tiempos de las autonomías sumando centenares de embajadas en el exterior han pasado. Los políticos tienen que gestionar los recursos públicos como hacemos los ciudadanos con las familias. Igual que nosotros hemos tenido que cambiar el chip y dejar la locura de pedir un crédito o un adelanto para pagar una primera comunión, los políticos tienen que pensárselo mucho antes de firmar un gasto. Feijoo ha aprovechado los fichajes que hace Rajoy para aquilatar la Administración gallega. Gobernar no es una cuestión de un kafkiano infinito de departamentos. Tal vez en los nombramientos que vendrán en cascada se hará más necesario que nunca un alto cargo cultural para non esquecer que somos una comunidad con lengua y cultura propia, de incalculable valor. No hubo minicrisis. Hubo fusión de hasta cuatro consellerías y asunción de Turismo por parte del presidente. Menos puede ser más. Dicen en Suiza que para sobrevivir solo se necesita una navaja suiza, hoy para gobernar y dar ejemplo hay que saber salir adelante con lo mínimo. Cada céntimo cuenta y cuesta. Y en nueve meses, un embarazo, elecciones.