Ni contigo ni sin ti

OPINIÓN

H ace diez años que llegó a nuestras vidas y cualquiera diría que desde entonces no ha parado de darnos disgustos. Lo confirma ahora un estudio de la OCU. Casi no hacía falta. Los ciudadanos lo saben desde hace tiempo. Desde que el euro habita en nuestros bolsillos casi todo se ha vuelto más caro: ir al cine, tomarse una cerveza, comprarse una casa... Prácticamente todo ha subido. Bueno, los sueldos no. Esos siguen siendo tan poco europeos como los de antes.

Y ahora que resulta que para salvar al euro hay que apretarse el cinturón hasta casi la asfixia, la nostalgia por la rubia ha subido de tono.

Pero no se deje llevar por la tentación. Puede que haya vida después del euro, pero ha de saber que son legión los expertos que advierten que fuera de su manto protector solo aguarda el abismo.