No quiero que gane esta derecha y mucho menos por mayoría absoluta. Pero en mi condición de mariñano, tengo la misma sensación que cuando el Prestige , buque con importante vía de agua, en mar gruesa, cambiando constantemente de rumbos y con un patrón muy mal aconsejado. Cataluña está perdida para el honorable inquilino del palacio de la Generalitat. Ha conseguido todos los desaguisados posibles. Que casi nada funcione, que tras la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto ponga al presidente del Gobierno de España en la tesitura de intentar manipulaciones peligrosas en el contenido de una norma que forma parte del bloque constitucional y afirmaciones parlamentarias, que no dan votos, sobre la identidad nacional de Cataluña. Además, CiU ganará y gobernará. Para rematar, CiU quiere elecciones cuanto antes y que Zapatero se vaya. ¿Que más se le puede pedir al inconmensurable Montilla? En Euskadi las cosas iban como nunca. En lo económico, social, cultural, político. Con el PNV pidiendo árnica. Pero por la necesidad de mantenerse en el poder a cualquier precio, se ha fijado el pactar con sus diputados en Cortes sin contar con el lendakari, lo que ha permitido la grosería de Urkullu, que nada más llegar a Bilbao dijo: «López es un lendakari de saldo». A lo que el socialismo vasco responde con una concentración de cargos y militantes el próximo 17 de este mes. Conviene que ZP reflexione sobre Euskadi. La política vasca de acuerdos entre no nacionalistas está instalando la democracia real en aquella tierra, y ha facilitado el que la lucha contra ETA esté a punto de concluir. Si ZP se apoya en quien no debe, el naufragio está asegurado.