El presidente del Gobierno acaba de anunciar un proyecto de escuela virtual que ya se está negociando con empresas de informática, telefonía y editoras de libros. No está aquí precisamente el remedio a los problemas de la educación en nuestro país, pero la nueva improvisación del señor Rodríguez Zapatero podría ser interesante para Galicia si realmente viniese acompañada de una asignación presupuestaria que permita culminar el proyecto Siega, en funcionamiento desde hace más de diez años. ¿Qué nos falta para lograrlo? Esencialmente tres objetivos: rematar la dotación de infraestructuras; completar una buena plataforma de contenidos y servicios en red; y la más importante, conseguir una mayor implicación y formación del profesorado. Es indispensable la generalización en los centros docentes del acceso inalámbrico a la red y en todas las aulas de un equipamiento que incluya pizarra digital o proyector. Proporcionar ordenadores portátiles a los alumnos es necesario pero no prioritario. Antes hay que crear, por ejemplo, redes propias con la implantación de contenidos bien organizados y adaptados a los currículos oficiales o a la etapa evolutiva del alumno. Para ello será de gran ayuda la colaboración de empresas de informática y editoriales, algunas de las cuales ya cuentan con importantes recursos en Internet. Aunque los libros de texto no lleguen a desaparecer totalmente, serán sustituidos en una gran parte por programas y contenidos en red. La Xunta podrá reconducir gradualmente el importante presupuesto dedicado a la gratuidad de aquellos. En los últimos años, las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) han tenido mucha mayor implantación en la gestión administrativa que en la esencia misma de cualquier centro educativo, es decir, en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en el trabajo diario en el aula. La causa ha sido una insuficiente motivación, formación y participación del profesorado, a consecuencia de la cual tampoco se facilita el cambio metodológico que esas tecnologías implican. El docente ya no lo sabe todo, ya no puede centrarse exclusivamente en la transmisión de conocimientos, sino en enseñar a aprender; guiar y orientar al alumno en su proceso formativo. Cualquiera puede acceder a la mejor documentación. Desde la enseñanza primaria, pasando por el espacio europeo de la educación superior, este nuevo paradigma del aprendizaje tiene que transformar la educación en un proceso mucho más autónomo y permanente a lo largo de toda la vida. En cuanto a su formación, según un reciente estudio de la Fundación Telefónica, casi un 40% de los docentes manifiesta no contar con las competencias necesarias para integrar las TIC en su aula. Urge, por lo tanto, un plan riguroso para concienciar y formar al mayor número posible de profesores, imprescindible para conseguir esa escuela digital a la que aspira el Gobierno.