Una nueva etapa en Educación

Celso Currás
Celso Currás NUESTRA ESCUELA

OPINIÓN

El nuevo equipo directivo de la Consellería de Educación va formándose poco a poco. Al frente, el noveno conselleiro desde que Galicia tiene Estatuto de Autonomía y el segundo procedente del ámbito universitario. Del resto, cuatro provenían de la inspección de Educación, uno de la Administración local, uno de la empresa privada y uno, en fin, de la enseñanza media. Amplia mayoría con vinculación al mundo educativo, lo que en este tipo de departamento sectorial suele ser frecuente. Decíamos que Jesús Vázquez Abad, nuevo conselleiro, procede de la Universidad, aspecto importante si tenemos en cuenta todo lo que nos espera hasta culminar nuestra integración en el espacio europeo de la educación superior. Ahora bien, el ámbito preuniversitario también tiene problemas serios y para resolverlos se están nombrando algunas personas con experiencia y buena gestión demostradas. ¿Qué podría decir yo, que las he tenido en mi equipo hace ya unos cuantos años? Por lo que respecta a la estructura de la consellería, se vuelve a una situación similar a la de nuestra etapa. Política Lingüística retorna a este departamento, donde estuvo siempre, excepto estos últimos cuatro años. ¡Quién le iba a decir al Gobierno bipartito que el problema surgiría precisamente en el lugar de donde escaparon! Se recrea la Dirección General de Recursos Humanos (antes de Personal), a la que se le añade el ámbito de los centros educativos. También en una unidad superior se engloban formación profesional y ordenación e innovación educativas. En universidades se suprime una de las dos direcciones generales. Coincide esto exactamente con nuestra crítica, en estas mismas páginas, hace pocos días: no tenía sentido haber suprimido la Dirección General de Personal, creando una nueva en el ámbito universitario, donde la autonomía es casi plena. A la Xunta le toca poco más que pagar. Hay otros temas pendientes encima de la mesa. Por ejemplo, la publicación del currículo de educación infantil, cuestión en la que se lució el anterior Gobierno y que se enmarca en la asunción de la primera etapa de la educación infantil (hasta los tres años) por la Consellería de Educación. En este mismo lote van las galescolas. Es necesario también reencauzar la formación profesional, después de los experimentos y amagos de planes, que se quedaron en eso. Las nuevas tecnologías siguen manteniéndose en el nivel administrativo y material: muchos equipamientos y equipos técnicos que acaban quedando obsoletos porque un alto porcentaje de docentes continúa sin aprovecharse de estos recursos, por falta de formación y, sobre todo, de mentalización. Ha de continuarse, en fin, con la implantación de la LOE, salvo que el señor Gabilondo llegue a un pacto estatal por la educación o que el Partido Popular acceda al Gobierno de la nación, cosa cada día menos improbable.