Educación y sociedad

Celso Currás
Celso Currás NUESTRA ESCUELA

OPINIÓN

23 ene 2019 . Actualizado a las 20:40 h.

Varios países, especialmente asiáticos, del norte y centro de Europa o bien Canadá, Nueva Zelanda y Australia, por citar algunos ejemplos, superan al nuestro en resultados educativos. Pero esta comparación no debe realizarse al margen de las diferencias existentes también en los ámbitos social, económico o cultural. Se suele poner el ejemplo de Finlandia, que ocupa el primer lugar en Ciencias y el segundo en Lectura o Matemáticas. Las características de la sociedad de este país son mucho más propicias que las del nuestro para tener un buen sistema educativo. Los profesores tienen un gran prestigio y son absolutamente respetados, tanto por los alumnos como por los padres. Su formación es muy completa y existe un riguroso proceso selectivo para acceder a estos estudios. El título de maestro es de nivel superior universitario y para impartir clase en secundaria hay que realizar un largo curso de especialización pedagógica. Es decir, a lo que aspiramos en España el día en que esté implantado el Espacio Europeo de la Educación Superior. En cuanto a los sueldos, los profesores finlandeses ganan más que los españoles, pero si comparamos los costes de la vida y los sistemas fiscales, las diferencias son mínimas. Los padres tienen una estrecha relación con los centros docentes. Además, se consideran los principales responsables de la educación de sus hijos. El nivel cultural de las familias es, en general, muy alto, y están consolidados hábitos como el de la lectura, el estudio o el cultivo de alguna especialidad artística. Existe una sólida cultura del esfuerzo y de la responsabilidad personal. Cualquiera puede llegar a los más altos niveles profesionales, pues tiene todas las oportunidades y medios que necesite. Pero ha de sacrificarse y trabajar mucho. Llaman la atención las recientes declaraciones del principal autor del informe PISA, Andreas Schleicher, en las que destaca el bajo nivel de responsabilidad de los centros docentes españoles y su escasa productividad en relación con el excesivo consumo de recursos. Los alumnos no repiten curso debido, esencialmente, al compromiso personal y familiar de recuperar el tiempo y el estudio perdidos. Y para conseguirlo, se pueden tener más horas de clase, potenciar los deberes para casa, que son sagrados, o realizar un gran esfuerzo de recuperación en el verano. Otra de nuestras deficiencias, los idiomas, no plantean gran problema en estos países. Además de las lenguas propias de su entorno, al finalizar la escolaridad obligatoria, el alumno termina dominando también el inglés. Influye en gran medida que las películas y series de televisión no son dobladas a la lengua materna. Las buenas condiciones para el estudio que hemos expuesto están basadas, además, en una rigurosa disciplina, tanto en el ámbito escolar como familiar, que en nuestro país sería tachada de autoritarismo. Se cuidan mucho los bienes públicos y se fomentan los buenos modales y el respeto a los demás. Pero en estos países tampoco es oro todo lo que reluce. La sociedad finlandesa, a la que nos hemos referido, tiene problemas de alcoholismo, aislamiento de las personas, depresiones? Esperemos que nuestra sociedad mejore en resultados educativos, sin tener que pagar este precio por el progreso.