¿Quién gana, el AKP o Turquía?

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

LOS TURCOS -en su república democrática y laica- han manifestado que quieren un gobierno musulmán, con la victoria del partido islamista, de la justicia y el desarrollo, el AKP de Erdogan, actual primer ministro. Debe ponderarse este resultado como reacción de muchos votantes contra la intervención militar en defensa del secularismo, pero lo cierto es que el único país de mayoría musulmana -bastión del laicismo- ha sucumbido a los embates imparables de la religión. Es un día triste para nuestra civilización del siglo XXI porque cada vez se estrecha más el cerco alrededor de esta Europa laica y occidental que sigue intentando extender las bondades de la democracia a sus vecinos, y que no puede permanecer impasible a una amenaza que va más allá de las bombas de algunos terroristas desquiciados. Se puede interpretar esta mayoría musulmana como un voto de castigo a una Unión Europea que ha rechazado, fundadamente desde luego, una y otra vez los intentos turcos de unirse a su club, o como un voto de apoyo al AK por haber estabilizado la economía turca y para que siga intentando entrar; pero, también cabe entender que, aquellos que rechazamos su adhesión precisamente por las grandes diferencias que nos separan tanto desde el punto de vista histórico, cultural y religioso como económico, vemos demostrados con hechos lo que siempre hemos manifestado. Puede que la identificación religiosa del partido vencedor no suponga ningún cambio en la realidad democrática turca sino que, por el contrario, la refuerce; sin embargo, los escépticos tememos que, poco a poco, los escasos derechos reales de las mujeres acaben por olvidarse tras un velo que se extiende como una plaga, que como reacción al rechazo europeo se acerquen cada vez más al oriente musulmán que les rodea con el riesgo radicalizado que supone y, lo que es más preocupante, que ordenen a los miles de soldados acantonados en el sur de Turquía que invadan el Kurdistán iraquí con la excusa de perseguir a los guerrilleros kurdos del proscrito PKK. Hace poco menos de noventa años, Atatürk transformó los despojos del Imperio Otomano en la moderna nación turca; ahora, puede ser Erdogan quien la devuelva a la oscuridad de antaño.