El «usted» o la necesaria distancia

| GUILLERMO JUAN MORADO |

OPINIÓN

03 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

EL DICCIONARIO de la Lengua Española define usted como un pronombre personal; en concreto, como la forma de la segunda persona usada por como tratamiento de cortesía, respeto o distanciamiento. Para calibrar la valía del usted , debemos examinar con más detalle qué significan esas otras tres palabras. La cortesía, en principio, no parece algo malo. Tiene que ver, connotativamente, con atención, con afecto, con obsequio y urbanidad. Nos duele, casi instintivamente, que sean descorteses con nosotros. No suena bien que un desconocido nos diga -peor si es a gritos- «¡oye, tú!». Si somos conscientes de nuestra dignidad, nos merecemos algo más; un mínimo detalle de aprecio y consideración. Tampoco sería partidario de someter a cuarentena el respeto. Me parece una bella palabra. Respeto es veneración y acatamiento, miramiento y deferencia. Sólo se convierte en peligrosa cuando a la palabra respeto se le añade el adjetivo humano ; es decir, cuando esa deferencia antepone la conveniencia estratégica a la corrección ética. Y en cuanto al distanciamiento , caben también matices. Distanciarse puede equivaler a alejarse, a enfriar una relación, a levantar muros excesivamente altos. Pero es verdad que la proximidad, el piel con piel, la falta de espacio, si es impuesta, es humillante. No nos gusta que invadan nuestro espacio personal. No nos gusta viajar enlatados en un autobús o en cualquier otro medio de transporte como sardinas. Necesitamos nuestro espacio. Y, en este contexto, emerge la acepción buena del distanciamiento . El refranero dice que «donde hay confianza -o confianzas- da asco». Y, sin duda, el asco, la repugnancia, no es el hábitat más adecuado para nuestra sensibilidad. Volvamos al usted . Hagamos, al menos, la prueba. En la escuela y fuera de la escuela. Recuperemos la novedad de la cortesía, del respeto y, si se tercia, hasta del distanciamiento.