Ciudades invisibles

| ALBINO PRADA BLANCO |

OPINIÓN

25 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

EN UNA de sus primeras declaraciones a la prensa, el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, al ser preguntado si pensaba trasladar a esa ciudad su residencia desde Vilagarcía, respondió -a mi juicio de forma clarividente- que no veía la necesidad, dado que el área de influencia del puerto de Vigo excedía con mucho al municipio, abarcando buena parte de Galicia y del norte de Portugal. En efecto, sólo un localismo provinciano sustenta la pregunta y sólo quien ignora que Vigo, Pontevedra-Marín y Vilagarcía constituyen de hecho un área metropolitana puede no encontrar lógica la respuesta. Pero como, por desgracia, no hacemos mucho para tomar conciencia de que eso es así, no nos debieran extrañar las consecuencias. Una que me parece especialmente grave es la inexistencia e invisibilidad de nuestras ciudades, tomadas de una en una, en un reciente informe de la Dirección General de Política Regional de la Unión Europea. Cuando define para Europa las áreas metropolitanas de crecimiento, las clasifica en cinco niveles según una puntuación que tiene en cuenta su peso económico y demográfico, su competitividad, capital humano y conectividad. El primer nivel (nodos globales) lo ocupan París y Londres, con 380 puntos; en el segundo (motores europeos) hay diecisiete, que incluyen a Madrid y Barcelona, con 150 puntos; en el tercero (megalópolis fuertes), otras ocho, y ninguna española; en el cuarto (megalópolis potenciales), que incluye veinticinco áreas, encontramos a Palma de Mallorca, Valencia y Bilbao, con 70 puntos, y ya en el quinto, (megalópolis débiles) son veinticuatro; aquí de España sólo está Sevilla... y también nuestro vecino Oporto, con 50 puntos. Galicia no existe. Para entrar en esta liga europea de las áreas metropolitanas de crecimiento nos falta masa crítica. Y esa masa crítica no la alcanza cada ciudad por su cuenta. Pero sí la alcanzarían las áreas metropolitanas de A Coruña-Ferrol o de Vigo-Pontevedra, que podrían estar al nivel de la de Palma de Mallorca y cerca de la de Bilbao. Claro que conviene tomar buena nota de que en este último caso cuentan ya desde el año 1997 con una delimitación funcional del Bilbao Metropolitano aprobada por el Gobierno vasco en sus directrices de ordenación del territorio. Área funcional metropolitana que afecta a 35 ayuntamientos (obligando a compatibilizar los ordenamientos urbanísticos en 18 de ellos) e incluye a 906.000 habitantes frente a los 354.000 que tiene el municipio de Bilbao. Mientras tanto, y simultáneamente, no debiéramos perder de vista que para contar en esa primera división europea tenemos en el área metropolitana de Oporto un socio con el que podríamos llegar a ser motores europeos, o una megalópolis europea fuerte en una región urbana metropolitana de carácter transfronterizo. Aunque también podemos preferir seguir siendo invisibles... y esperar que el presidente del Puerto de Vigo deje de vivir, es un decir, en Vilagarcía.