La participación de los padres

| CELSO CURRÁS |

OPINIÓN

NUESTRA ESCUELA

10 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTE CURSO se han celebrado elecciones a una parte de los consejos escolares de los centros docentes gallegos. La participación media del sector de madres y padres de alumnos ha sido del 8,5%. Estos resultados no son nuevos. Desde que en los años ochenta las dos primeras leyes orgánicas de este ámbito educativo, LOECE y LODE, regulaban la participación de la comunidad educativa en el gobierno de los centros de enseñanza, se vienen repitiendo unas cifras similares. En el año 1997, por ejemplo, dicha participación no llegó al 14%, a nivel nacional. Podemos considerar que éste es ya un importante problema consolidado en nuestro sistema educativo. Por lo que respecta a los demás sectores, los resultados han sido diferentes. Los profesores alcanzan la mayor colaboración, que puede llegar al 90%; le sigue el personal de administración y servicios, con un 75% y el sector de los alumnos, con el 50% aproximadamente. Las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA) tampoco cuentan con una razonable participación de estos. Solamente un 14% manifiestan colaborar con ellas y más de la mitad se limitan a pagar la cuota, caso de estar afiliados. Pero la implicación de los padres en los centros educativos no solamente es muy baja a través de los consejos escolares o de las AMPA, sino también a nivel general. Apenas asisten a reuniones con los tutores de sus hijos y su principal preocupación son las calificaciones de estos. Si aprueban, aunque su preparación sea baja, se muestran satisfechos. Si el nivel de exigencia es alto, resintiéndose las notas pero mejorando la formación, la insatisfacción aumenta. Diversas encuestas han dejado claro que los padres están, en general, satisfechos con los centros docentes. ¿Por qué? Precisamente porque se está suspendiendo poco. Muchos profesores, hartos de recibir injustas críticas y reclamaciones y de soportar el caos actual de la enseñanza, van bajando constantemente el listón. Si lo mantuviesen en el lugar que corresponde, suspendería la mayor parte de la clase. Algunos lo han probado y hoy son «gatos escaldados». Ni la sociedad, ni la Administración, ni los propios centros educativos los han respaldado. Y actualmente no abundan las vocaciones de mártires. A una gran parte de los padres sólo les preocupa que sus hijos aprueben y molesten lo menos posible. Fomentarles el esfuerzo, la responsabilidad o la disciplina no interesa. Puede producirles traumas y a ellos, los progenitores, situaciones incómodas, que es mejor delegar en otras instancias. En los centros docentes, por ejemplo. La conciencia queda tranquila comprándoles a los hijos buenos ordenadores o enciclopedias y mandándolos a clases particulares. De esta forma, además, estarán menos tiempo en casa.