Intérpretes de la voluntad popular

OPINIÓN

02 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS CIUDADANOS cumplieron en las urnas con una participación mejorable. En casos, con claridad suficiente para que no existan dudas acerca de lo que es su voluntad mayoritaria. En otros, de un modo que exige una labor de interpretación. En eso andan los contendientes para justificar acuerdos y coaliciones de gobierno y para avizorar el posible sesgo de las próximas elecciones. Cada quien hace su interpretación de la manera más favorable a sus intereses. Y probablemente tengan razón desde la perspectiva que contemplen los resultados. En Galicia resulta claro que los populares han perdido estas elecciones. Los pactos entre socialistas y el BNG, como continuación del que sustenta la Xunta, reforzarán aquella realidad. El voto de las ciudades y de las otras poblaciones, para no incidir en la grosería antidemocrática del voto urbano y rural, marca la evolución de una tendencia. De ello es muestra lo que acontecerá en las diputaciones provinciales. Los no buenos resultados, según el argot partidario, del Partido Popular en las ciudades se paliaban con los de otros municipios y la Xunta. Falló en A Coruña, acaba de fallar en Lugo. Otra cara de la moneda la ofrecen los buenos resultados en Pontevedra y Vigo, que han colaborado al mantenimiento de la de Pontevedra. En términos cuantificables de poder, la balanza se inclina, tanto en Galicia como en el resto de España, a favor del PSOE. El mayor número de votos del Partido Popular, con el espectacular éxito en Madrid (tanto en el ayuntamiento como en la comunidad), ha sido interpretado en clave de futuro con el pensamiento puesto en las elecciones generales, de acuerdo con el eje de la campaña protagonizada por Mariano Rajoy. En este sentido puede considerarse que en la orientación de los votos obtenidos por los populares en las ciudades de Galicia hay un componente que trasciende el ámbito local, como ha reconocido algún conspicuo candidato del partido socialista. Insuficientes aquí y ahora. Estimulantes para la estrategia general. Quedan por desollar algunos flecos significativos. La decisión de los socialistas en Navarra para obtener el poder podría ser pan para hoy y hambre para mañana. No sería descartable, por ello, que se opte por una transitoriedad, con el fin de evitar un efecto negativo en la próxima convocatoria en las urnas, que se revela trascendente. También podrá comprobarse en las islas Baleares y Canarias hasta qué punto jugarán, y en qué sentido, las coaliciones. El de las coaliciones poselectorales es un tema recurrente, que se ve de diferente manera según las circunstancias. El candidato socialista, vencedor en Canarias, aspira a gobernar porque eso es lo que los canarios han querido; en eso coinciden los populares que se encuentran en análoga situación. Cierto es que los electores conocen de antemano la legitimidad de esos pactos y su probabilidad. Pero quizá la ley podría ayudar a la interpretación de la voluntad de los electores para evitar los casos extremos, que debilitan la confianza en el funcionamiento del sistema democrático.