A LA VEZ que la reina Isabel de Inglaterra está girando una visita a Estados Unidos de América, el papa Benedicto XVI ha iniciado una no menos importante visita a los Estados Unidos del Brasil. Es curioso que ambos personajes sean líderes de dos religiones cristianas, aunque no se puedan comparar en consistencia espiritual. Ya sabemos que los movimientos en política exterior tienen un significado. Una es un viaje de Estado a América del Norte, y la otra es una visita apostólica a América del Sur. La reina Isabel acude a Estados Unidos cuando se está conmemorando la llegada de los primeros pobladores ingleses, hace 400 años, con el boato de los actos en que participa la monarquía británica; qué duda cabe de que la visita es un apoyo a Bush de sus socios más fieles, cuando ambos países, saliendo de una guerra fracasada, necesitan celebraciones y desfiles conmemorativos con sonrisas y lágrimas. Les viene bien a ambos dirigentes, mientras Tony Blair celebra en Irlanda la reanudación del poder compartido y aprovecha la ocasión para dimitir. El papa Benedicto XVI ha iniciado una visita pastoral al país con mayor número de católicos (122 millones), pero el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, durante el reciente sínodo de obispos, afirmó que la comunidad católica brasileña está disminuyendo rápidamente (1% anual), por lo que el Papa decidió acudir a Brasil para inaugurar la Asamblea Episcopal Latinoamericana que se celebra en el santuario mariano de la Aparecida. No cabe duda de que la primera visita del Papa a América del Sur, al haber elegido Brasil, tiene un hondo significado, por el país, su pueblo y sus gobernantes, dirigidos por el presidente Lula, de quien Benedicto XVI seguro que va a recibir apoyo y sintonía de ideas. El continente americano, que tanto interesa a los españoles, y aún más a los gallegos, sufre -como casi todo el mundo- una crisis de valores, cuando la humanidad está sometida a tantos conflictos sociales, políticos y económicos que sólo pueden ser superados con los esfuerzos de todos. Atención pues al continente americano, y especialmente a las grandes naciones como Brasil y México; ellas son el futuro.