Chano

LOIS BLANCO

OPINIÓN

LA Junta Electoral de Pontevedra acordó que el atleta paralímpico Chano Rodríguez, ganador de cinco medallas en Sídney, no puede concurrir a las elecciones. Sin margen de tiempo para recursos, su nombre se ha caído de la lista del BNG en Vigo. La resolución de la Junta Electoral se produjo después de que el Gobierno otorgase un indulto condicionado al nadador, con el que mitigar las huellas de su pasado en los Grapo, aunque no podrá borrar sus condenas por participar en varios atentados con explosivos y por asesinar al empresario andaluz Rafael Padura. El indulto, aprobado el viernes por el Consejo de Ministros, está condicionado a que Chano Rodríguez abone las indemnizaciones a las víctimas de aquel pasado violento que el atleta ha sabido dejar atrás y del que se arrepiente. Su espíritu de sacrificio y de superación -quedó en una silla de ruedas tras una huelga de hambre para exigir el traslado a una única prisión de los presos de los Grapo- le convirtió en un referente para otros parapléjicos. Sus éxitos deportivos fueron reconocidos con galardones por las instituciones viguesas, y todos los partidos -que ya es raro- apoyaron las peticiones de indulto al Gobierno de Zapatero. Pero Chano no podrá concurrir a las elecciones municipales porque tiene deudas pendientes con sus víctimas. La decisión de la Junta Electoral es impecable, pues el perdón social que le ha concedido la sociedad viguesa no le exime de cumplir con las penas, también las económicas, a las que fue condenado. La aplicación de los principios legales básicos es una garantía para las víctimas y también para Chano. La simplicidad de esta decisión se emborrona cuando se observa la utilización de la misma Justicia, con Garzón al frente, para entreabrir la puerta de las elecciones municipales a las tapaderas de Batasuna.