China en África

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

LA NOTICIA saltó el pasado miércoles en Etiopía, cuando un grupo rebelde atacó una empresa petrolera china dejando 74 muertos, 9 de ellos chinos. El ataque fue reivindicado por el Frente de Liberación de Ogaden (FLON), de origen somalí, que proclama la independencia de esta región petrolera en la cual trabajan los chinos. Esta acción tiene un efecto estratégico buscado, pues ahora todo el mundo sabe que existen y que quieren la independencia, en un momento en que China está silenciosamente ocupando posiciones en África, antes de que lo hagan los occidentales, enfrentados a otros conflictos en la también región petrolera de Oriente Medio. Tanto Etiopía como Sudán están embarcados en conflictos internos y externos que dificultan su desarrollo económico como potencias con capacidad de exportar sus recursos naturales, entre otros el petróleo. Así, no es de extrañar que surjan grupos rebeldes incontrolados que acosen a los Gobiernos. En el caso de Etiopía, se da la circunstancia de que este país no tiene mar y acaba de intervenir militarmente en Somalia, vecino destrozado por los islamistas, pero que dispone de una larga costa en la salida al mar Rojo, en el Cuerno de África. China ha puesto el foco estratégico en los países africanos petroleros, con fácil comunicación marítima para el comercio de importación del oro negro y también para la exportación de sus productos industriales fabricados a bajo costo, que compiten con los europeos, más caros. Así, no es de extrañar que el presidente Hu Jintao, el pasado noviembre, anunciase medidas económicas, con el compromiso de duplicar la ayuda china a los países africanos en el 2009, condonar la deuda a los más pobres y conceder nuevos créditos de 5.000 millones de dólares. Se calcula actualmente que las empresas chinas que operan en el continente africano rondan el millar. Abarcan muchos aspectos de la construcción civil y estatal, así como de la industria y el comercio. De esta forma, el intercambio de productos chinos con los recursos naturales africanos que necesita la industria china, en pleno desarrollo, es una nueva forma de colonialismo oriental que sin duda terminará por generar tensiones, a las que habrán de enfrentarse los chinos, antes o después, tal como les sucedió a los europeos.