¿ESTÁN los políticos bien pagados? Pagadísimos, según los resultados del debate que sobre este asunto ha planteado lavozdegalicia.es. Casi el 90% de los que opinaron entienden que nuestra clase política es una privilegiada. Y lo es, claro que sí lo es. Pero quizás no tanto por las remuneraciones que perciben, sino porque los mimamos y acunamos mucho más de lo que mimaban y acunaban a los nobles en la corte de Versalles. Todo esto viene a cuento porque Mariano Rajoy ha confesado que se lleva ocho mil euros mensuales a su casa. Dos mil más que José Blanco. Lo cual también es razonable, porque Blanco no ha terminado Derecho, que es una de las peores lacras que puede tener una persona, a decir del honorable Acebes. Además, Blanco tampoco puede presumir de haber sido el responsable de la seguridad el 11-M, como puede hacerlo Acebes, y de ahí lo de que cobre menos. Pero a lo que íbamos. Un servidor no comparte la idea mayoritaria de que los políticos tienen unos sueldos desorbitados. Muchos de ellos, el propio Rajoy sin ir más lejos, se embolsaría bastante más ejerciendo su profesión. Lo que sí les damos a los políticos son unas prerrogativas y unas distinciones que hace que no haya manera de despegarlos del cargo. Por ejemplo, les damos la facultad de decidir nuestro futuro, nada menos. La del «ordeno y mando». La del «coloco a mi niño porque es muy trabajador». La de «arraso con este monte porque mi sobrino va a levantar una urbanización». Y la de dilapidar nuestros ahorros. Y les concedemos la distinción de viajar en vuelos privados, visitar restaurantes de lujo y tener secretarias, escoltas y coros celestiales por docenas. Y todo eso sí que es un despilfarro y, desde luego, menos justificable que un buen sueldo. A un servidor, sinceramente, no le interesa saber lo que gana Mariano Rajoy. Lo que sí le interesa es que este país nuestro tenga un jefe de la oposición del que pueda presumir. Responsable. Sosegado. Sensato. Leal. Con visión de Estado. Y que no enrede.